
El día martes 27 de septiembre, se viralizó en redes sociales la agresión sufrida por un trabajador del INVEA a manos de Daniel Tabe, padre del actual alcalde PANISTA de Miguel Hidalgo, Mauricio Tabe. Testigos presenciaron la reacción violenta de Daniel Tabe al intentar clausurar la taquería DonEraki por violaciones administrativas. Tanto su actuar como sus expresiones se relacionan con el clasismo y racismo que prevalece en México.
Los hechos de violencia y clasismo que recientemente hemos visto por redes sociales y medios de comunicación son una oportunidad para reflexionar sobre el preocupante problema de discriminación por “condición social” en México.
De acuerdo con los resultados de percepción de la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México (EDIS), elaborada por el Consejo para Prevenir y Eliminar la Discriminación, COPRED (2021), la principal causa de discriminación es la pobreza y las personas más discriminadas son las de piel morena. Además, el primer factor de división de la sociedad mexicana es la riqueza: 59.5% dice que la riqueza divide «mucho», 26.6% piensa que «poco», y 12.5% señala que «nada».
A diferencia de la EDIS 2017, cuando las principales causas de discriminación fueron la educación y las preferencias sexuales, ahora la pobreza (16.4%) y tener piel morena (16.2%) encabezan la lista.
En la mañanera del día de hoy, al referirse a este hecho, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, sostuvo que “entre los conservadores hay mucha hipocresía. Es una concepción, una forma de pensar y actuar.”
La verdadera doctrina del conservadurismo es la discriminación y el clasismo, que refleja que sólo los poderosos pueden estar por encima de la ley. “Porque creen que son privilegiados y no tienen que cumplir como los demás; pues no, aquí todos somos ciudadanos y todo mundo debe cumplir con sus deberes”, enfatizó.
Esto habla de la vigencia del clasismo que se suma generalmente al racismo en nuestro país, fenómeno que comprende un conjunto de prejuicios y discriminación con base en la pertenencia a un nivel socioeconómico que permanece muy enraizado en la mayoría de la población.
Ahora, se integra la violencia y prepotencia, pues, situaciones sufridas por servidores públicos a manos de “mandatarios” o sus familiares son hechos que como sociedad nos indignan y abren la puerta al cuestionamiento de por qué siguen aconteciendo en una sociedad que se considera democrática.
En el fondo es el clasismo que caracteriza al PAN, los privilegios, la soberbia. Siguen pensando que se puede gobernar como antes.




